Reflexiones acerca de Raíces al Corazón
La magia que se produce cuando un grupo de personas alinea su corazón y RESPIRA es inexplicable. Hay cosas que sólo se pueden sentir, no expresar. Llevo una semana integrando todo el AMOR que he recibido en este retiro: Raíces al corazón. Un espacio que lo quise llamar así porque, para mí, significa reconectar con nuestro centro, nuestro anclaje, que parte del corazón y desde ahí la VIDA SE EXPANDE. Vivimos en toda nuestra DIMENSIONALIDAD.
El primer día, les pregunté: ¿Qué significa para ti estar Viv@? Y para cada un@ era una cosa distinta: Amor, conexión, alegría, conexión con Dios. Pero, en el fondo, todo era lo mismo: aprender a AMAR. Cuando amamos, hay conexión, hay alegría, hay belleza, sentimos a Dios muy cerca, formamos parte del TODO. Ese primer día, nos reconocimos, nos vimos y las máscaras empezaron a caer, para dar paso al verdadero YO. Se formó una conexión de corazón a corazón. Una familia de almas. Nada ocurre por casualidad, cada una de esas personas habían decidido de manera consciente o inconsciente realizar ese viaje juntas.
Es la primera vez que termino un retiro y estoy LLENA DE VIDA. Y gracias, en parte, a esos pequeños actos de amor propio que me daba a diario. Me concedía espacio para mí cada mañana, me he dejado sostener y abrazar. Y, sólo así, he podido sostener y abrazar los procesos de cada uno. Y, por primera vez, he podido hablar a corazón abierto. Sin miedo a ser juzgada, a no ser entendida. Y esa apertura fue un efecto dominó, donde tod@s nos abrimos al AMOR. Y discerníamos cuando era la máscara la que hablaba, porque la conversación era de EGO a EGO y cuándo lo hacíamos de ALMA a ALMA. La respiración abría otra puerta, otra dimensión para la comunicación.
Aprendimos a sentir nuestra luz, nuestra energía. A vernos más allá de la forma física. Y a respirar la VIDA: los atardeceres, la lluvia, el mar, el viento, el bosque, el fuego, el Teide. Todos los elementos nos acompañaron y nos abrimos a la medicina de esta isla: reconectar con el chakra del corazón.
Y lo hemos hecho a través de la profundidad, pero también del juego, el DISFRUTE. De la danza y la conexión con el ritmo de la naturaleza. Al final sólo se trata de reconectar con el RITMO que ya no escuchamos, porque nos hemos desconectado. De aprender a bailar de nuevo, a otro ritmo, otro compás. CONEXIÓN esa es la palabra clave, UNIÓN. Entre tú y TODO, entendiendo que todos compartimos la misma respiración.
Nada que sanar, sólo que sentir. ¿Cómo sería tu vida si aprendieses a respirar con el corazón? Sin corazas, sin máscaras.
Aprender a EXPERIMENTAR LA VIDA. Porque vivimos asfixiados, no hay lugar para la vida en nuestro día a día. Por eso es importante crear ese espacio para que la vida pueda fluir. De ahí que necesitemos retirarnos. Y la respiración crea ese ESPACIO. Un lugar para sentir, tomar distancia, recalibrar, clarificar y, desde ahí, tomar la decisión y el compromiso de VIVIR.
Y eso es lo que hemos hecho. Y lo hemos integrado para que cada un@ se lo lleve a su día a día. Porque de nada sirve experimentar todo esto si luego no seguimos el camino que la respiración ha abierto.
¿Qué es para mí estar VIVA?
Es expresión y LIBERTAD
Es EXPANSIÓN y dimensionalidad
Es observar la BELLEZA en cada rincón
Es dar y recibir
Es honestidad.
Es elección.
Es una danza y un juego.
Es formar parte del ritmo de la VIDA.
Es CONEXIÓN conmigo y todas mis partes, contigo y todas tus partes, con Dios, con el universo, con el TODO.
Es aprender a AMAR(nos) y ser amada.
Es RESPIRAR.
He aprendido tanto de cada una de las personas que se sumaron a este viaje. Me he podido ver reflejada en cada uno de sus espejos. Para abrirme a ser YO.
El corazón abre puertas que la fuerza no puede abrir. Es imprescindible aprender a abrirnos desde la suavidad, la relajación, sentirnos seguros en nuestra piel y en la presencia de otros. Es SEGURO AMAR, ES SEGURO VIVIR, ES SEGURO SENTIR, ES SEGURO RESPIRAR.
La respiración ha despertado en nosotr@s la consciencia del AMOR.